
Quien más quien menos se ha sentado alguna vez en los incómodos asientos de un McDonald’s, ese restaurante donde te sirven hamburguesas y patatas fritas que, bueno, muy naturales no es que sean… Creo que todos sabemos, también que con los menús infantiles suelen regalar algún juguetito que, invariablemente, acaba siendo más utilizado por los adultos de la mesa que por el propio niño (ejem)... Pues bien, en el Reino Unido la cadena norteamericana iniciará en febrero una campaña en la que en vez de juguetes regalará libros con el menú infantil. Y a mí me parece genial, oiga.
McDonald’s ha llegado a un acuerdo con la editorial HarperCollins y entregará con cada menú un libro de Michael Morpurgo, un autor que está siendo conocido ahora en nuestro país gracias a la adaptación al cine de su novela Caballo de batalla, pero que en Inglaterra sí es bastante conocido. Eso sí, por ahora sólo se realizará esta campaña en Reino Unido. Los compañeros de Peques y más se han puesto en contacto con el departamento de comunicación de la cadena en nuestro país y le han comunicado que, al menos durante este año, en España no se va a llevar a cabo nada parecido. Una lástima.
Reconozco que me encanta la idea. Está bien, igual la comida no es la más sana, pero hay ocasiones, por pereza, por cercanía, por tiempo o simplemente porque venden patatas fritas (lo siento, tengo un problema muy serio con las patatas fritas…) en las que se acabará comiendo en un McDonald’s, y en ese momento, me encantaría que regalaran libros. Os lo dice alguien que ha pedido menús infantiles para conseguir una libreta de Hello Kitty o un mini peluche de Star Wars. Imaginaos si regalaran libros…
Vía | Peques y más
En Papel en Blanco | Tenemos el tráiler de la adaptación de ‘Caballo de batalla’
Nely García. Lo de la comida basura, a los niños les encanta y la iniciativa es excelente, ¡ojalá! se extienda por todos los países.
Ojala se extienda a varios lugares... los niños ultimamente no leen mucho pero si comen mucho jajaja http://missrealidad.blogspot.com/
Lo tenían que copiar para adultos y que nos dieran un librito en los restaurantes, cafeterías o peluquerías.